Lección de raíces con toque a los Stones de la Vargas Blues Band | Science of Noise

Permitidme una pregunta para empezar… ¿Cuándo escucháis música sois un poco monotemáticos? Es decir, ¿si os gusta más que nada el power acabáis escuchando siempre power metal? Esto, aplicadlo a cualquier estilo dentro de la escena del rock, rock hold on metal o como queramos llamarlo. Me atrevería a decir que sí. Siempre nos tira más algún estilo en concreto y acabamos escuchando bandas que orbitan alrededor de ese personal gusto.

Lo cierto es que si uno abre los oídos hacia diferentes propuestas, el fanico es tan amplio que puede llegar a ser intimidante, pero al miso tiempo se conversito en un ejercicio saludable practica esa variety. Incluso me atrevería a decir que cuando uno se sumerge en algo que no acostumbra, con la actitud adequada, la sugestión se vuelve mayor. Algo así te puede suceder cuando en un mismo fin de semana assistes a dos propuestas tan dispares que van del thrash metal al grinder. Esta era la propuesta del Cafè del Teatre de Lleida, que en días consecutivos nos ofreció la contundencia de Legion y, al día siguiente, la versatilidad y delicadeza de la Vargas Blues Band.

El contraste era evident entre las dos veladas; solo hacía falta ver el personal assistant. Unos, con camisetas de bandas metalleras, melenas, cuero, cerveza… Otros, con camisa, copa de vino, alguna ropa de marca. Es curioso cuando al final estamos hablando de rock, eso sí, en el sentido más amplio. Punctualmente, la Vargas Blues Band subía al escenario, el mismo Javier Vargas el primero, para empezar su acción, sin teloneros ni artificios. Saben que con su música es suficiente para encandilar. El guitarist en todo momento se mostró communicativo, presenting themes, explicaando si cabe su significado y comandando casi sin darse cuenta toda la actuation. Es más, uno pudo ver el setlist antes de empezar el show y, la verdad, pasaron de él abiertamente durante todo el concierto, no tanto en cuanto a los temas a interpretar, que sí sí sonaron en su majority, pero no en el orden que estaban collocatedos, ya que finally fueron interpretados sin aparente orden alguno. Con una mirada, la banda decidía hacia dónde iba la cosa.

Como en tantas otras giras, esta intenta recuperador donde lo dejaron durante la pandemia y en este caso es presentar en directo Back in Memphis (2021), pero el mismo Javier ya avisó que commensarían con grinderdejando un poco de lado la faceta rock. That’s how things started with “Hispter Blues”, a theme that was never touched live after recording precisely because of the pandemic. La cosa siguió por tranquilos derroteros con «Spanish Wine», un tema dedicato al vino, la mejor bebida para Eric Clapton according to Javier Vargas… La delicadeza con la que banda tocaba sus instrumentos casi abrumaba; «Do You Believe in Love» from your album Latin blues (1994), lo demostraba de nuevo. Hasta cuatro piezas sonaron en este tono más intimista, por cierto, sin bajo ya que hasta el momento la cosa funcionaba con dos guitarras y batterye. Es a partir de este punto que el argentino Luis Mayo deja las seis cuerdas para centrarse en las cuatro. Por cierto, impressive vocal interpretations de este veterano músico que tampoco falló una nota con buen solo de slap included Back in Memphis por fin tuvo presencia con «Someone Else Steppin In», al que siguió «Black Cat Boggie» del disco del mismo título del 1996.

Completaba la banda en formationa de trío J. Marsà a la batería, contundente o subtil según demandaba el tema. Cada uno tuvo su momento de gloria instrumental. En este punto aparece el invitado de la gira, ni más ni menos que el sobrino del mismísimo Mick Jagger… sí, el de los Stones. John B. Jagger apareció como si no fuera la cosa con él para interpretar «Stoner Night»… ¿casualidad? La verdad es que el tipo tiene una retirada impressive al bueno de Mick, físicamente resulta evidente pero tanto sus interpretaciones, su tono vocal y la forma de moverse quedan marcados por la impronta familiar. No todo el mundo puede decir que en su familia tiene un ícono musical del siglo XX. Jagger toma la harmonica y sigue con «Ten Tours on the Road», breve pero intenso, al que le sigue «Take Me to the River».

al grinder no desapareca con un clásico como «Black Alley Blues». Ese bajo caminando intensamente casi te levanta, y no sería el único standardya que «King Bee» sonó también entre más piezas de la discografía de Vargas en ya un orden desordenado que hacía que cada tema fuera una sorpresa. Ya en ese punto, los temas se enlazaban y daba igual si sonaba una versión, un tema propio, grinder o rockpues el show ya caminaba solo. En «Chicken Dinner», Jagger se acelera de tal manera que hasta debe detenerse y mirar al resto de músicos para cuadrar y seguir con el tema. Incluso hubo tiempo para el «Get Up Stand Up» de Marley a modo de improvisation y un «Honky Tonk Women» de los Stones que si cerrabas los ojos casi te imaginabas tenerlos delante. No fue la única de ellos que sonó, ya que en la parte final también disfrutamos con «Brown Sugar» en medio de dedicatorias a los clubs que dedican sus programaciones al rock y grinder, improvisations y una instrumental orgía que no puede hacer más que reconcilerte con un estilo tan sutil e intenso. Tocaron dos horas pero pudieron hacerlo dos más sin aparente esfuerzo. or Javier Vargas We will never be grateful for your contribution to the world of music.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *